A 25 años del fallecimiento de Nahuel Moreno

A 25 años del fallecimiento de Nahuel Moreno

Por:

Mercedes Petit (Izquierda Socialista)

Nahuel Moreno fue uno de los principales dirigentes del trotskismo latinoamericano y fundador de una corriente de la cual forman parte Izquierda Socialista y la Unidad Internacional de los Trabajadores (UIT-Cuarta Internacional). Son muchos los aspectos que cubrió su intensa actividad militante, en la construcción de partidos y la elaboración teórico-política*. En medio de la crisis capitalista que sacude al mundo y del torbellino de la revolución árabe, hoy tomaremos el internacionalismo, al que definía como la “prioridad número uno”.

Moreno, 1985

La actividad política del joven Moreno (1924-1987) se inició en Buenos Aires a comienzos de la década del cuarenta. Era la época en que el aparato burocrático del Partido Comunista de la Unión Soviética y sus satélites dominaban las organizaciones obreras y de masas. El rechazo a esa “sífilis” lo ligó a quienes la combatían desde la izquierda revolucionaria, los seguidores de León Trotsky (asesinado en 1940 por un agente de Stalin). Así fue conociendo lo que él definía como el “trotskismo bohemio”, cuyas tertulias se desarrollaban en el café Tortoni, lejos del movimiento obrero.

En 1944, con un puñado de jóvenes, comenzaron la construcción del GOM (Grupo Obrero Marxista), en la barriada obrera de Villa Pobladora, en Avellaneda. Desde entonces, y durante más de 40 años, dedicó su vida a la construcción del partido obrero e internacionalista en nuestro país y en muchos otros.

Superar al estalinismo

¿Hay una “razón de ser” del trotskismo? Creemos que sí. En la década del 20, dando continuidad al último combate de Lenin contra Stalin y la creciente burocracia que se apoderaba del partido y los soviets, León Trotsky y la oposición de izquierda enfrentaron a ese engendro. Fueron derrotados, pero continuaron la lucha. La revolución soviética fue traicionada, se impuso una sangrienta represión y el trotskismo, así como todo atisbo de oposición, fue diezmado. Trotsky en 1938 fundó, con unos miles de seguidores, desde el exilio y la clandestinidad, la Cuarta Internacional.

La “razón de ser” del trotskismo es construir una nueva dirección revolucionaria que, encabezando la movilización de los trabajadores y las masas oprimidas, acabe con todos los dirigentes burocráticos, con todos los privilegiados y retome la lucha por el triunfo del socialismo con democracia obrera en todo el mundo.

Esta apretada síntesis fue el motor de la actividad de Moreno: superar la crisis de dirección del movimiento obrero, instalada a partir de la burocratización en la antigua URSS. Por eso su doble obsesión: construir el partido revolucionario en Argentina, pero como parte de la tarea aún más grande y difícil, recuperar una internacional revolucionaria de masas. Por eso, denunciaba que el más grande crimen de Stalin (¡que tantos cometió!) fue la liquidación de la Tercera Internacional en 1943, para dar plenas garantías al imperialismo de que traicionaría absolutamente todas las luchas. En 1948 participó como delegado al Segundo Congreso de la Cuarta Internacional. Desde entonces dedicó gran parte de su actividad al seguimiento de la situación mundial y al acompañamiento directo de sus focos principales de insurrección.

Nahuel Moreno en el local central del PST de la calle 24 de Noviembre, en Once, en el velatorio y acto de repudio a la Masacre de Pacheco.

La “oveja negra”

En la posguerra, con sus fuerzas diezmadas y sin contar con la irremplazable experiencia de Trotsky en su dirección, la Cuarta Internacional entró en una larga crisis, de la cual no se ha recuperado. Moreno representó el intento de combatir a las posiciones tanto oportunistas como sectarias que alimentaron la crisis y la dispersión del movimiento trotskista. Por ejemplo, ante el triunfo de la revolución contra Batista en Cuba y el desarrollo de las expropiaciones en el 60-61, se fue ubicando en la primera fila en la defensa de la primera revolución socialista latinoamericana, contra las posiciones sectarias y esquemáticas que la rechazaban o ignoraban. Y al mismo tiempo, combatió el oportunismo de Ernest Mandel y sus seguidores, que capitulaban a la dirección nacionalista pequeñoburguesa del castrismo, con el esquema revisionista de que “el que encabeza una revolución es revolucionario”. Mandel alentaba la concepción de que el papel de los trotskistas sería el de “asesores” de los dirigentes de masas, aunque fuesen burocráticos y conciliadores, como hicieron con Tito en Yugoslavia, Ben Bella en Argelia o Fidel Castro en Cuba. Por el contrario, Moreno llamaba a combatirlos, disputándoles la dirección para construir el partido revolucionario.

Esta ubicación hizo que Moreno en 1979, desde su exilio en Colombia, impulsara la participación de su corriente en la lucha armada del pueblo nicaragüense contra Somoza, encabezada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional. Se formó la Brigada Simón Bolívar, que dio combatientes al Frente Sur del FSLN (donde cayeron tres de ellos), y en forma independiente tomó el puerto de Bluefields sobre el Atlántico. Luego del triunfo, cuando el sandinismo formó gobierno con un sector de la burguesía antisomocista y comenzó a disciplinar burocráticamente y desde arriba a las masas movilizadas, la Brigada impulsó la formación de sindicatos independientes. Rápidamente, los sandinistas concretaron su disolución y la expulsión de los combatientes internacionalistas. Desgraciadamente, el sector mandelista (conocido entonces como el Secretariado Unificado-SU) dio su apoyo a ese gobierno y no se solidarizó con los trotskistas detenidos, apaleados y expulsados**.

Construir una organización internacional

Moreno nos dejó su legado teórico y práctico con la obsesión de construir una organización internacional. Decía que una organización internacional, aunque fuese débil y pequeña, era absolutamente imprescindible. En primer lugar, porque no se puede elaborar un análisis lo más acertado posible de la situación internacional desde un partido nacional (lo que denominaba el “nacionaltrotskismo”). Y en segundo lugar, porque en los distintos países la construcción de los grupos y partidos revolucionarios se desarrollará combinando las luchas propias de cada lugar con el acompañamiento de los principales procesos revolucionarios regionales y mundiales. Mantenemos también el combate al sectarismo y al oportunismo. Por ejemplo, los mandelistas actuales son parte de las corrientes cada vez más escépticas sobre el triunfo de las luchas de los trabajadores y la revolución socialista. El caso emblemático es el NPA francés: un partido electoralista, alejado de las movilizaciones obreras y populares, que con la falsa bandera de la “amplitud” rechaza la construcción del partido revolucionario trotskista y vive de crisis en crisis.

Por todo esto, Izquierda Socialista es parte de la construcción de una organización internacional, la UIT-CI, junto a compañeros de otros países. Por ejemplo, los compañeros venezolanos que con la USI y C-Cura defienden la autonomía sindical y la independencia política de clase ante el gobierno de Chávez y su falso discurso del socialismo del siglo XXI. O los compañeros que en Bolivia participan de las movilizaciones contra Evo Morales. Así redoblamos nuestros esfuerzos para darle continuidad a esa tarea titánica pero imprescindible a la que dedicó su vida Nahuel Moreno.

* Para conocer más ampliamente la obra de Nahuel Moreno, véase www.nahuelmoreno.org. Algunos de sus principales textos son: El partido y la revolución, Lógica marxista y ciencias modernas, Método de interpretación de la historia argentina, La dictadura revolucionaria del proletariado. También véanse los cuatro tomos de El trotskismo obrero e internacionalista en la Argentina, coordinados por Ernesto González.

** Véase La Brigada Simón Bolívar, Ediciones El Socialista, 2009

 

Un comentario para “A 25 años del fallecimiento de Nahuel Moreno”

  • Nahuel Moreno (1974)

    “No queremos la unidad de acción para acompañar nuestro cortejo ¡La queremos para aplastar al fascismo!”

    El 29 de mayo de 1974, a media noche, quince matones armados irrumpieron a balazos en el local del PST de Pacheco y se llevaron a seis militantes. A tres de ellos –Oscar Dalmacio Meza, Mario Zidda y Antonio Moses– los asesinaron. Reproducimos aquí el discurso de Nahuel Moreno, al día siguiente, en el local central del PST de la calle 24 de Noviembre, en Once, en el velatorio y acto de repudio a la Masacre de Pacheco.

    “En nombre de… nuestro partido quiero dar nuestro más sentido pésame a los familiares de los tres compañeros caídos en la lucha… estos tres compañeros seguirán viviendo no sólo en la memoria de nuestro partido, continuarán viviendo en la memoria de su clase y de todos los compañeros luchadores anticapitalistas, antiimperialistas y revolucionarios del país. Ellos permanecerán al lado nuestro a pesar de haber desaparecido físicamente.

    En segundo lugar, quiero señalar que estos tres compañeros fueron grandes, fueron inmensos y no lo decimos por la biografía personal de estos tres militantes… Ellos eran jóvenes, no tenían una extraordinaria biografía… Pero por eso eran mucho más grandes todavía. ¡Eran grandes porque era grande la lucha de ellos, eran grandes porque es grande nuestro partido, eran grandes porque es grande su ideología!

    Murieron por lo que eran: socialistas, revolucionarios, internacionalistas legítimos y por todo ello queremos reivindicarlos. También queremos reivindicarlos como luchadores de toda la izquierda en su conjunto, frente a un peligro que nos amenaza a todos: el fascismo y el golpe reaccionario. Esa parte… de la biografía de los compañeros los hermana -es nuestra opinión- a… la famosa Operación Masacre de José León Suarez. Y así como aquel ataque calificó a la Libertadora, éste de hoy está calificando a este gobierno neolibertador, el del general Perón.

    En tercer lugar, compañeros, quiero agradecer en forma fraterna a todos los partidos y organizaciones que han aportado su solidaridad… En este agradecimiento sabemos distinguir con todo cuidado las tendencias socialistas, las de nuestros hermanos en el objetivo final y aquellas otras tendencias que no coinciden con nuestro objetivo final pero sin embargo están unidas a nosotros contra el monstruo y el peligro fascistas. Con todo respeto les decimos que han dado un alto ejemplo de unidad de acción aquellas corrientes humanistas, democráticas o liberales que igual se hicieron presentes aquí…

    Este es el momento también de hacer un llamado en nombre del comité ejecutivo de nuestro partido. Es evidente que hay una escalada fascista en el país… ¡Hasta ahora no se ha descubierto un solo atentado contra militantes de izquierda, ni la muerte de un obrero comunista, ni las torturas, ni la muerte de montoneros ni de militantes de la JP, ni de nuestros muertos! ¡Jamás!… Esto tiene como significado para nosotros que desde el mismo gobierno se predica el fascismo: el propio gobierno alimenta esos sectores fascistas que preparan un golpe blanco. Hay un silencio cómplice del gobierno en todo esto.

    Frente a este peligro, frente a esta escalada… hoy estamos acá gritando por la unidad de acción. A nuestro partido le preocupa profundamente si esta unidad de acción es para acompañar los cortejos al cementerio o va a ser la unidad de acción en la calle para derrotar y aplastar a la bestia fascista. No queremos la unidad de acción para acompañar nuestro cortejo. ¡La queremos para aplastar al fascismo y para hacer el desfile de la victoria! Nosotros consideramos indispensable esa unidad de acción frente a los enemigos fascistas. Pero no la queremos para dentro de diez o veinte años… Las bandas fascistas han actuado hasta el momento y van a seguir actuando. No han hecho distingos entre la JP, el PC o el PST. Su objetivo es tratar de quebrar a todas las organizaciones. Ha llegado el momento de que saquemos una conclusión muy importante que nos viene de Chile, que nos viene de la experiencia mundial. ¡Al fascismo no se lo derrota por la vía de las elecciones! ¡Al fascismo no se lo derrota por la vía de los frentes! Ahí está la experiencia de Allende en Chile, ese gran frente de tipo electoral que cayó como si fuera agua entre las manos al primer impacto del fascismo. Al fascismo tampoco se lo discute. No es una tendencia política o intelectual. ¡Al fascismo, compañeros, se lo destruye en la calle, con los mismos métodos que ellos utilizan!

    Si queremos honrar a los muertos del PC, si queremos honrar a los muertos de la JP y a nuestros muertos, tenemos también nosotros que sacar nuestra reflexión. Aprendamos del fascismo en Chile, ¡aprendamos que antes de que nos maten ellos tenemos que pararlos nosotros! Por eso la dirección de nuestro partido… invita a todas las tendencias para el próximo miércoles a las 19, en nuestro local; empecemos a constituir las brigadas o piquetes antifascistas, obreros y populares, que serán la herramienta con la cual abatamos definitivamente a las bandas fascistas en nuestro país.”

    El Socialista 31/01/2007

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